De la olivarera a la botella
Cada cosecha comienza con la cuidadosa colocación de redes bajo los árboles para recoger las aceitunas. Una vez recolectadas, se transportan al molino, donde la atención a la temperatura y a la luz preserva su aroma y sabor naturales. Cada etapa garantiza que el aceite de oliva final refleje la esencia de nuestro olivar.
Nuestro método
Dentro de las ocho horas posteriores a la cosecha, las aceitunas se transportan al molino — una transferencia rápida que preserva sus cualidades naturales y garantiza la acidez ideal para un aceite de oliva virgen extra.
Las aceitunas se prensan a una temperatura controlada en frío de 28 °C, lo que permite preservar la profundidad del sabor y la pureza.
No filtramos nuestro aceite, lo que permite conservar la esencia natural de las aceitunas — por eso puede aparecer un ligero sedimento en el fondo de cada botella.
Cada etapa, desde la cosecha hasta el embotellado, se gestiona cuidadosamente, prestando atención a la temperatura y a la luz para preservar el aroma natural, el color y la integridad.
El resultado es un aceite de oliva virgen extra que refleja el verdadero carácter de nuestro olivar — rico en sabor y una expresión auténtica de la tierra y del cuidado que hay detrás.
